Ehrlichiosis canina

Ehrlichia spp es un agente infeccioso de la familia Rickettsiaceae, pleomórfico e intracelular obligado.

Existe un gran número de Ehrlichia identificadas recientemente que provocan enfermedad en el perro y el humano, así como también afecta a muchas animales domésticos. La enfermedad clásica es una enfermedad con curso agudo a crónico que esta provocada por una infección de las células mononuclerares por Ehrlichia canis.

La garrapata se convierte en un vector de E. canis cuando ingiere sangre de perros infestados, adquiriendo el parásito en forma de larva o ninfa y transmitiéndola en forma de ninfa o adulto. Además del perro, como reservorio del parásito se encuentran el zorro, el coyote y el chacal.

Cuando una garrapata portadora de Ehrlichia canis entra en contacto con un nuevo animal huésped le transmite el parásito a través de la saliva al alimentarse.

Una vez producida la infestación el período de incubación es de 2 a 3 semanas.

Las manifestaciones clínicas de la enfermedad son difíciles de delimitar ya que hay considerables variaciones en el tipo, duración y severidad del historial clínico, así como en las anormalidades físicas y clínico-patológicas, por los siguientes motivos:

1. La Ehrlichiosis puede ir acompañada de otras enfermedades concomitantes, tales como la Babesiosis, Filariosis, o Leishmania.
2. La gravedad de la enfermedad.

Patogénesis

El curso de la enfermedad presenta tres fases:

1. Aguda: tras un periodo de incubación de 8 a 20 días se inicia dicha fase y dura de 2 a 4 semanas. Se caracteriza por alteraciones hematológicas: trombocitopenia, leucopenia y anemia leve variable. Otras alteraciones que se pueden presentar son pérdida de peso, anorexia, letargia, hipertermia, (41º C), linfoadenomegalia, exudado oculonasal seroso o purulento, hemorragias, disnea. Debido al corto periodo de incubación se puede encontrar en algunos de estos animales una infestación evidente de garrapatas, si no han sido eliminadas todavía. En la mayoría de los casos se resuelve esta fase de forma espontánea y se inicia la siguiente fase.

2. Fase subclínica: puede durar de meses a años. En esta fase el animal recupera el peso perdido y resuelve la hipertermia llegando a tener temperatura corporal normal. En algunos animales puede ser eliminado el parásito, (si su estado inmune es competente). Aunque en la mayoría persiste, instaurándose así la fase crónica.

3. Fase crónica: puede manifestarse como una enfermedad leve con alteraciones hematológicas y de peso irrelevantes, o por el contrario, se pueden generar cuadros con:

      • Trombocitopenia
      • Nefropatía perdedora de proteínas
      • Disnea o tos por el edema intersticial a nivel del pulmón
      • Hepatomegalia, esplenomegalia o linfoadenopatía
      • Signos oculares
      • Alteraciones neuromusculares principalmente causadas por meningitis inflamatoria o hemorrágica (hiperestesia, estados de estupor, o convulsivos)
      • Cojeras, rigidez en la marcha por depósitos de inmunocomplejos en las articulaciones .Infestaciones por Ehrlichia resticii o cepas granulocíticas provocan estos cuadros: cojera, tumefacción o dolor articular

Es preciso tener en cuenta que han de practicarse controles hematológicos, así como pruebas de detección del parásito, (IFI o PCR), antes y después de finalizar el tratamiento, ya que éste no es fácil eliminar en la mayoría de los casos y ha de volverse a instaurar de nuevo el tratamiento e incluso es posible que el parásito persista de por vida en el animal.

La principal medida profiláctica para evitar la infección debe estar dirigida al control de garrapatas, tanto en el animal como en el medio en el que se encuentre. Para ello, existen en el mercado múltiples productos para su empleo en el perro, consúltenos.

Las medidas profilácticas también deben aplicarse a aquellos animales diagnosticados de ehrlichiosis debido al riesgo de reinfecciones que estos animales tienen, ya que normalmente el medio en el que residen continúa siendo el mismo.

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